Cuando se compara un césped artificial es habitual fijarse en características como la altura de la fibra, el color, la densidad o la suavidad. Sin embargo, existe otro dato técnico que resulta especialmente interesante para entender cómo está fabricado un césped: las micras.
Las micras están directamente relacionadas con el grosor de las fibras que forman el césped artificial y son uno de los parámetros que ayudan a evaluar su estructura, resistencia y comportamiento a lo largo del tiempo. Por este motivo, conocer qué significan las micras permite ir más allá de la apariencia exterior de un césped y comprender mejor qué hay detrás de cada hilo.
En Albergrass, como fabricantes de césped artificial, el diseño de la fibra forma parte del desarrollo de cada producto. No se trata simplemente de fabricar un césped que resulte atractivo cuando está recién instalado, sino de conseguir una combinación equilibrada entre estética, comodidad, resistencia y durabilidad.
¿Qué son las micras?
La micra, también denominada micrómetro y representada mediante el símbolo µm, es una unidad de longitud extremadamente pequeña.
Una micra equivale a 0,001 milímetros, es decir, la milésima parte de un milímetro.
En el ámbito del césped artificial, cuando hablamos de micras nos referimos fundamentalmente al espesor o grosor de la fibra que forma cada brizna de césped.
Aunque a simple vista las fibras pueden parecer similares, su estructura puede ser muy diferente. Algunas pueden ser más finas, otras más gruesas y otras pueden presentar diferentes formas, nervios centrales o perfiles diseñados para proporcionar determinadas propiedades.
Por eso, las micras constituyen un parámetro técnico interesante a la hora de conocer mejor cómo ha sido diseñada una fibra.
¿Por qué son importantes las micras en el césped artificial?
Las fibras del césped artificial están expuestas continuamente a diferentes esfuerzos.
Las pisamos cuando caminamos por el jardín, los niños juegan sobre ellas, las mascotas corren por su superficie y el césped permanece instalado en el exterior soportando el sol, cambios de temperatura, lluvia y otras condiciones ambientales.
La fibra, por tanto, tiene que ser capaz de conservar sus propiedades durante el mayor tiempo posible.
En términos generales, un espesor adecuado proporciona cuerpo y resistencia a la fibra, pero valorar únicamente el número de micras sería simplificar demasiado la calidad de un césped artificial.
Hay que analizar cómo están distribuidas esas micras, cuál es la geometría del hilo, qué materia prima se utiliza, qué densidad presenta el césped y cómo se comporta la fibra después de ser pisada.
Es precisamente la combinación de todos esos factores la que determina el comportamiento final del producto.
¿Cuantas más micras tenga un césped artificial, mejor?
No necesariamente.
Este es uno de los puntos más importantes que conviene entender.
Un número elevado de micras puede indicar que una determinada zona de la fibra tiene un grosor considerable, pero no explica por sí solo cómo está distribuido ese material a lo largo de toda la sección del hilo.
Imaginemos, por ejemplo, una fibra con un nervio central extremadamente grueso, pero unas zonas laterales muy delgadas. Frente a ella podemos encontrar otra fibra cuyo punto máximo tenga menos micras, pero presente una distribución del material mucho más uniforme.
Si únicamente comparásemos el valor máximo de micras, podríamos pensar que la primera opción es necesariamente superior. Sin embargo, la segunda podría presentar una estructura mucho más equilibrada.
Por este motivo, en Albergrass consideramos el diseño global de la fibra y no un único número aislado.
Las micras son importantes, pero tienen que interpretarse junto al resto de características técnicas del césped artificial.
Micras, forma de la fibra y recuperación tras la pisada
La geometría de las fibras es otro elemento fundamental.
Las fibras de césped artificial pueden presentar diferentes perfiles y formas diseñados para conseguir determinadas características. El objetivo puede ser mejorar la resistencia, conseguir un aspecto más natural, reducir determinados reflejos o ayudar a que la fibra recupere su posición después de ser pisada.
Esta capacidad de recuperación es especialmente importante en jardines y espacios sometidos a un uso habitual.
Cuando caminamos sobre el césped, colocamos mobiliario de jardín o los niños juegan sobre él, las fibras reciben presión constantemente. Un buen diseño debe conseguir que el césped conserve una apariencia cuidada a pesar de ese uso.
Por ello, el número de micras debe analizarse junto con la sección y el diseño de la propia fibra.
No se trata simplemente de fabricar un hilo grueso. Se trata de fabricar el hilo adecuado.
Diferencia entre micras y Dtex
Otro término que aparece con frecuencia en las fichas técnicas del césped artificial es el Dtex o decitex.
Aunque ambos conceptos están relacionados con las fibras, no significan lo mismo.
Las micras hacen referencia al espesor físico de la fibra, mientras que el Dtex es una unidad utilizada para expresar la masa lineal del hilo: indica el peso en gramos de 10.000 metros de hilo.
Por tanto, son dos maneras distintas de analizar las características de una fibra.
Dos céspedes pueden presentar especificaciones diferentes porque intervienen múltiples variables: número de filamentos, forma del hilo, anchura, espesor, materia prima utilizada y configuración de las fibras.
Por eso, tampoco sería correcto elegir césped únicamente buscando el producto con mayor número de Dtex o el que anuncie una cifra superior de micras.
La ficha técnica debe entenderse como un conjunto.
Las micras y la durabilidad del césped artificial
El césped artificial permanece durante años expuesto al exterior, por lo que la durabilidad es una de las cuestiones que más preocupan a quien está pensando en instalarlo.
Las fibras reciben radiación solar, cambios térmicos y un desgaste continuado provocado por el uso.
Un espesor adecuado contribuye a proporcionar resistencia a la estructura de la fibra. Sin embargo, la durabilidad final dependerá también de otros aspectos como la calidad de la materia prima, los tratamientos incorporados a la fibra, su geometría, la densidad del producto o la utilización para la que haya sido diseñado.
Por esta razón, comparar céspedes únicamente observando su altura o tocándolos durante unos segundos puede resultar insuficiente.
Un césped muy suave o muy alto puede causar una buena primera impresión, pero para valorar realmente el producto hay que saber cómo está construido.
Las micras nos ayudan precisamente a conocer una parte de esa construcción.
¿Qué micras utiliza Albergrass?
En Albergrass diseñamos y fabricamos nuestros productos teniendo en cuenta la resistencia que necesitan las fibras para conservar sus propiedades con el paso del tiempo.
Nuestros criterios de fabricación establecen un mínimo de 100 micras en cada parte de la fibra, buscando una distribución adecuada del material y no simplemente conseguir un valor elevado en un único punto del hilo.
Este aspecto se combina con otros parámetros de fabricación, como el número de decitex, la forma de la fibra, las materias primas utilizadas y las tecnologías desarrolladas para cada gama de césped artificial.
El resultado que buscamos es siempre el mismo: crear céspedes capaces de mantener durante años un buen equilibrio entre aspecto natural, comodidad y resistencia.
Además, Albergrass desarrolla y fabrica su césped artificial en Alicante, lo que permite controlar directamente diferentes fases del producto y aplicar criterios técnicos propios desde el diseño de la fibra.
¿Cómo saber si un césped tiene pocas micras?
Existe una comprobación sencilla que puede resultar orientativa cuando no tenemos delante una ficha técnica.
Podemos coger una fibra del césped y observarla al trasluz.
Si la luz atraviesa fácilmente determinadas zonas y la fibra resulta muy transparente, puede ser indicativo de un espesor reducido. Una fibra con mayor cuerpo suele dejar pasar menos luz.
No sustituye, evidentemente, a una ficha técnica ni permite medir exactamente las micras, pero puede servir como primera comprobación cuando estamos comparando varias muestras de césped artificial.
Lo recomendable es valorar siempre el producto completo y contar con información técnica suficiente antes de decidir.
Las micras son importantes, pero no el único criterio para elegir césped artificial
Uno de los errores más habituales al comparar distintos modelos es intentar encontrar una única cifra que permita decidir cuál es el mejor.
En césped artificial no funciona así.
La altura de la fibra no determina por sí sola la calidad. Tampoco la densidad, el Dtex o las micras pueden hacerlo de manera independiente.
La elección debe realizarse teniendo en cuenta el conjunto de características del producto y, sobre todo, el uso que vamos a darle.
No necesita las mismas prestaciones un pequeño espacio decorativo que un jardín familiar utilizado diariamente. Tampoco son iguales las necesidades de una terraza, una zona de piscina, un espacio con mascotas o una instalación deportiva.
Por eso, antes de tomar una decisión, en Albergrass recomendamos valorar el lugar donde se instalará, la intensidad de uso prevista y las prestaciones que realmente necesitas. Puedes consultar nuestra herramienta para elige tu césped y encontrar una opción adaptada a las características de tu espacio.
Micras: una pequeña medida que dice mucho de un césped artificial
Las micras son una unidad diminuta, pero proporcionan información muy útil sobre uno de los componentes fundamentales del césped artificial: sus fibras.
Conocer su significado permite interpretar mejor una ficha técnica y comprender por qué dos céspedes aparentemente similares pueden comportarse de forma diferente con el paso del tiempo.
Un espesor adecuado ayuda a conseguir fibras resistentes, pero la verdadera calidad surge del equilibrio entre micras, geometría del hilo, Dtex, densidad, materias primas y tecnología de fabricación.
En Albergrass trabajamos todos estos elementos desde la fase de diseño para desarrollar césped artificial pensado no solo para resultar atractivo cuando se instala, sino también para mantener sus prestaciones después de años de uso.
Porque cuando hablamos de césped artificial, los pequeños detalles —incluso los que se miden en micras— pueden marcar una gran diferencia.