La capilaridad es la capacidad que tiene un líquido para desplazarse a través de espacios muy pequeños o materiales porosos, incluso en contra de la gravedad. Este fenómeno físico depende de la tensión superficial del agua y de la estructura del material con el que entra en contacto.
En el contexto del césped artificial, la capilaridad es un concepto importante porque influye en la gestión de la humedad y el comportamiento del agua en la base de la instalación. Si los materiales inferiores absorben o retienen agua por capilaridad, pueden aparecer problemas como acumulación de humedad, pérdida de estabilidad o un drenaje menos eficiente.
Por eso, en una instalación profesional se busca controlar este efecto mediante una base drenante adecuada, materiales bien seleccionados y una preparación correcta del terreno. De esta forma, el agua se evacua con rapidez y se evita que ascienda o quede retenida en capas no deseadas.
La capilaridad se relaciona con aspectos clave como el drenaje del césped artificial, la humedad del soporte, la estabilidad de la base y la durabilidad de la instalación. Entender este término ayuda a valorar mejor por qué una buena preparación del terreno es tan importante como el propio césped.